NUEVA YORK, Estados Unidos.- La pandemia del nuevo coronavirus ha dejado ya 345.000 víctimas mortales y más de 5,4 millones de personas contagiadas en todo el mundo, según el último balance de la Universidad Johns Hopkins.
Según esos datos, el balance global del coronavirus asciende a 5,41 millones de casos y 345.105 víctimas mortales en 188 países y territorios. El total de personas recuperadas supera los 2,16 millones, con Estados Unidos al frente de la lista, con 366.736 personas curadas, seguido por Alemania, con 161.281 pacientes salvados, y por España, con 150.376.
Estados Unidos se mantiene como el país más afectado por la pandemia, y suma entre el dominog y ayer 26.229 casos, lo que eleva el total a 1,64 millones de personas contagiadas y 97.722 víctimas mortales.
Brasil se situaba ayer como el segundo más afectado por la pandemia, con 363.211 positivos y 22.666 víctimas mortales, tras haber adelantado durante el fin de semana a Rusia, que acumula 344.481 casos y 3.541 fallecidos.
Rusia tiene la cifra más baja de víctimas mortales de todos los países que acumulan más de 130.000 contagios.
Al haber superado los 250.000 positivos, el Reino Unido está en la cuarta posición global con 260.916 casos y 36.875 víctimas mortales. Por detrás se sitúa España, en la quinta posición con un total de 235.772 positivos y 28.752 decesos, seguida por Italia, que tiene a 229.858 personas con coronavirus 32.785 fallecidos.
En la séptima posición, Francia contabiliza 182.709 contagios y 28.370 muertos por coronavirus, mientras que Alemania tiene 180.328 casos y 8.283 fallecidos. Turquía, tiene 156.827 contagiados y 4.340 muertos.
Al final del grupo con más de 100.000 contagios se encuentran India, que contabiliza 139.049 personas contagiadas y 4.024 muertos; Irán, con un total de 135.701 casos y 7.417 fallecidos; y Perú, que suma ya 119.959 positivos y 3.456 muertos.
Baja la mortalidad
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), informaron de 620 nuevas muertes por coronavirus, muy por debajo de los 1.047 fallecidos de los que se informó el domingo.
El sábado se reportaron 1.852 decesos y el viernes, de 1.089. El número de contagiados es de 1.637.456 tras confirmar 15.342 nuevos positivos. El número de casos está descendiendo lenta pero firmemente desde el pico de 38.958 casos, del 24 de abril.
Las muertes están cayendo a un ritmo aún más pronunciado desde el pico de 2.638 decesos registrado el 21 de abril por los organismos oficiales.
En el otro extremo del mundo, la ciudad china de Wuhan -donde se inició la enfermedad- informó que se detectaron 189 nuevos casos, todos asintomáticos, luego de que se realizaron 6,5 millones de tests en 10 días.
Una campaña masiva de pruebas PCR se realizó de forma gratuita y voluntaria a 6.574.093 personas entre el 14 y el 23 de mayo. Solo el sábado se concluyeron 1.146.156 pruebas, más de 15 veces la cifra del 14 de mayo, cuando comenzó la campaña.
La decisión de extender las pruebas a todos aquellos que no habían sido examinados con anterioridad se tomó en un momento en el que Wuhan continuaba descubriendo infecciones asintomáticas, lo que causó alarma en medio de la reapertura de fábricas, negocios y escuelas tras meses de confinamiento.
El Ayuntamiento le dio prioridad a los barrios residenciales en los que se detectaron casos recientemente, así como a los ciudadanos que viven en edificios viejos y densamente poblados.
Vigilancia y críticas
Italia, el país más afectado en Europa, se encuentra ahora en recuperación, aunque ayer superó los 230.000 casos y registró 92 fallecidos más.
La cifra casi duplica los 50 muertos del domingo, pero mantiene la tendencia a la baja en el número de víctimas mortales en el país, donde los planes del gobierno de reclutar a 60.000 voluntarios para recordar a la ciudadanía el cumplimiento de las normas durante la desescalada desató un amargo debate.
La iniciativa, anunciada por el ministro de Asuntos Regionales, Francesco Boccia, ante la preocupación porque en las playas, los bares o las plazas las personas no cumplen con la separación requerida, recibió un aluvión de críticas porque se dará prioridad a desempleados y gente que recibe ayudas sociales.
No se trata, recalcó Boccia, “de ninguna vigilancia o de centinelas” puesto que “no podrán pedir documentos” sino limitarse a informar a los cuerpos y fuerzas de seguridad en caso de incumplimiento de las normas de distanciamiento y de reunión.
El anuncio generó malestar dentro del propio Gobierno. Así, desde el Ministerio del Interior han hecho saber que la decisión se ha tomado “sin consulta previa” con este departamento y ha dejado claro que su despliegue no supondrá “obligaciones adicionales” para los miembros de las fuerzas de seguridad. (Reuters)